Felipe Díaz Garza
30 Mar. 09
La determinación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife) invalidó la elección de Mauricio Fernández como candidato panista a la Alcaldía de San Pedro. Ello al declarar fundada la impugnación de Álida Bonifaz, competidora que fue de Fernández por dicha candidatura.
Antes de la elección interna, que fue el 15 de marzo, Mauricio y el otro aspirante a candidato, Guillermo Padilla, fueron impugnados por Bonifaz, quien consideró que sus dos antagonistas no cumplieron en tiempo y forma con la cuota establecida en la convocatoria panista que establecía no incluir más del 60 por ciento de integrantes del mismo género. Los dos impugnados hicieron ajustes a sus planillas para satisfacer la cuota de género en un acuerdo del 4 de marzo, pero eso no satisfizo a la demandante, quien siguió adelante con el proceso impugnatorio ante el Trife, que finalmente invalidó la elección que ganó mayoritariamente Mauricio Fernández.
La abogada Bonifaz se mostró muy feliz con el fallo a su favor: "Estoy muy contenta de que haya triunfado la legalidad y el estado de Derecho... (contenta de) que el Tribunal no se haya dejado presionar", dijo.
Habría que recordarle a la contenta que es abogada y que fue Procuradora de Justicia de Fernando Canales para que, antes de expresar su júbilo por la nueva derrota que ha sufrido el electorado, reflexionase, junto con la augusta magistratura del Trife, en que no todo lo que es legal es necesariamente justo y democrático.
El texto legal que funda la sentencia del Trife no establece la cuota de género sino, en todo caso, que los términos de la convocatoria deben ser respetados. Eso de acuerdo con la interpretación de la ley por la quejosa y por los magistrados que sentenciaron (el 66 por ciento del mismo género: mujeres, sin incluir a Bonifaz). Además, el respeto a los términos de la convocatoria finalmente se dio, pues los dos candidatos impugnados acordaron modificar el formato genérico de sus planillas para incluir el porcentaje requerido de cada uno de los dos géneros en que se divide la humanidad en nuestro país, para efectos electorales.
El objetivo final de la ley en una democracia no es sólo garantizar el imperio de la ley que, en resumidas cuentas, es un medio no un fin. No cavamos tumbas para tener agujeros, sino para enterrar en ellas a los fieles difuntos. El fin en una democracia está claramente indicado en el nombre del sistema social de referencia: el gobierno del pueblo, que ejerce su poder soberano en los comicios.
En ese sentido, y aunque se haya tratado tan sólo de una elección primaria, la decisión del electorado panista fue contundente y se expresó en forma democrática al otorgar a Mauricio Fernández el 51 por ciento de los votos, contra el 38 por ciento que le otorgó a Álida Bonifaz y el 11 por ciento a Guillermo Padilla. Acudió a votar, lo que es notable por lo copioso, el 89 por ciento de los empadronados.
Al votar ella misma ese domingo 15 de marzo, la ex Procuradora dijo que, con base en los resultados de la votación, podría retirar las impugnaciones que había presentado al Trife. Cuando ganó Mauricio y Álida no retiró la impugnación contra él, quedó claro que su oferta de desistimiento era para cumplirla sólo si los resultados estaban a su favor. Y como el gran magistrado que es la democracia falló en contra de Bonifaz, ésta acudió al Trife que falló en contra de la democracia. El Trife sentenció a favor, flaco favor, de la interpretación draconiana aunque convenenciera de una ley que, en este caso, es injusta y antipopular, aunque sea la ley.
Es injusta tal interpretación de la ley porque, con base en un miniincumplimiento que fue subsanado tarde pero oportunamente, cancela el triunfo electoral del ciudadano Mauricio Fernández que hubiera ganado con o sin proporcionalidad genérica en su proposición de Ayuntamiento. Si Mauricio hubiera ganado, de tener desde antes más mujeres en su planilla, Álida hubiera ganado simplemente por ser mujer desde el principio. A absurdo, absurdo y medio. Pero eso no pasó.
La impugnación de Bonifaz y la decisión del Trife, sentenciada sin la correcta proporción de género por dos mujeres magistradas y sólo un hombre magistrado, es impopular porque atenta contra la decisión democrática de la mayoría panista de San Pedro que, bastante más de la mitad más uno, votó por Mauricio Fernández. Votaron por él porque no quieren otro dedazo y porque Mauricio ha sido hasta hoy uno de los mejores alcaldes que ha tenido San Pedro y, seguramente, será de nuevo un magnífico Presidente Municipal, si no lo impiden las torpes maquinaciones cupulares panistas, de las que Álida Bonifaz es cómplice y patiño.
Acuérdese también, por último, de que Álida empezó su carrera política trabajando en la primera sede del PRIAN en Nuevo León: la difunta IMSA, empresa de los ex primos y ex socios Benjamín Clariond y Fernando Canales. Algo aprendió allí con sus maestros de tenebra. Obediencia, seguramente.